{"id":387,"date":"2026-06-04T22:51:34","date_gmt":"2026-06-05T03:51:34","guid":{"rendered":"https:\/\/labitacoracol.com\/?p=387"},"modified":"2026-06-04T22:51:34","modified_gmt":"2026-06-05T03:51:34","slug":"el-mito-se-volvio-sentencia-el-paramilitarismo-en-las-entranas-del-uribismo-ya-es-verdad-judicial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/labitacoracol.com\/?p=387","title":{"rendered":"El mito se volvi\u00f3 sentencia: El paramilitarismo en las entra\u00f1as del uribismo ya es verdad judicial"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante d\u00e9cadas, hablar de los v\u00ednculos de la familia Uribe V\u00e9lez con las estructuras paramilitares en Antioquia fue catalogado por sus defensores como una infamia, una \u00abpersecuci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb o un simple chisme de pasillo. Hoy, esa narrativa de victimizaci\u00f3n se ha derrumbado. La Corte Suprema de Justicia ha ratificado una condena de <strong>28 a\u00f1os y 3 meses de prisi\u00f3n<\/strong> contra Santiago Uribe V\u00e9lez por el homicidio de Camilo Barrientos y por concierto para delinquir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya no se trata de sospechas ni de debates de opini\u00f3n: es una <strong>verdad judicial inapelable<\/strong>. El paramilitarismo no estaba lejos del poder; estaba sentado en su mesa.<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">El fin de la narrativa del \u00abcomplot\u00bb<\/h1>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fallo de la Corte Suprema de Justicia es un ba\u00f1o de realidad para un pa\u00eds acostumbrado a mirar para otro lado. La sentencia demuestra que la hacienda <em>La Carolina<\/em>, propiedad de los Uribe V\u00e9lez, no era solo un negocio ganadero, sino el centro de operaciones de <strong>\u00abLos 12 Ap\u00f3stoles\u00bb<\/strong>, un grupo que coordinaba con la Polic\u00eda local para asesinar ciudadanos bajo la fachada de \u00ablimpieza social\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><strong>La prueba reina:<\/strong> La justicia comprob\u00f3 que Santiago Uribe manejaba y exhib\u00eda las listas negras de objetivos militares.<\/li>\n\n\n\n<li><strong>La red familiar:<\/strong> Este fallo deja al clan pol\u00edtico m\u00e1s poderoso de las \u00faltimas d\u00e9cadas con el agua al cuello. El paramilitarismo no fue una rueda suelta en Antioquia; se aliment\u00f3, se financi\u00f3 y se protegi\u00f3 desde las \u00e9lites regionales.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Treinta a\u00f1os de zancadillas: La impunidad como estrategia<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La cr\u00edtica social m\u00e1s profunda no es solo contra el condenado, sino contra un sistema judicial que permiti\u00f3 que este proceso tardara <strong>m\u00e1s de tres d\u00e9cadas<\/strong> en resolverse. Que la verdad llegue 32 a\u00f1os despu\u00e9s del asesinato de un conductor de bus no es un triunfo limpio; es el reflejo de un aparato estatal disfuncional y propenso al saboteo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso avanz\u00f3 a paso de tortuga entre testigos asesinados, amenazas directas, preclusiones expr\u00e9s en los noventa y un arsenal de maniobras dilatorias por parte de la defensa. De hecho, la Corte Suprema tuvo que resolver esto a contrarreloj porque el delito de concierto para delinquir <strong>estaba a punto de prescribir este mismo mes de junio<\/strong>. La estrategia era clara: dilatar, cansar al sistema y esperar que el reloj borrara los cr\u00edmenes. Esta vez, el truco no les funcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El libreto del desentendimiento: El eterno lamento de \u00c1lvaro Uribe<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como era de esperarse, la reacci\u00f3n del expresidente \u00c1lvaro Uribe V\u00e9lez no tard\u00f3 en llegar a las redes sociales, calificando el fallo como \u00abdevastador\u00bb y volviendo a enfilar bater\u00edas contra los testigos clave, como el mayor (r) Juan Carlos Meneses. Es el mismo libreto de siempre: deslegitimar a las instituciones cuando la ley no les da la raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abIntentar desconocer una sentencia de \u00faltima instancia de la Corte Suprema no es defender la justicia; es un intento desesperado por mantener a salvo un legado pol\u00edtico que hoy queda manchado de forma indeleble por la violencia paramilitar.\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El expresidente y su partido insisten en hablar de una \u00abguerra jur\u00eddica\u00bb, pero la frialdad de las pruebas dice lo contrario. Un tribunal de la Rep\u00fablica ha hablado con base en expedientes, testimonios y realidades de sangre, no en pasiones electorales.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La verdad no se prescribe<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este fallo es un recordatorio de que el poder pol\u00edtico y los apellidos din\u00e1sticos tienen fecha de caducidad frente a la justicia. Aunque la respuesta del Estado tard\u00f3 una generaci\u00f3n entera en llegar, hoy Colombia sabe, con certeza jur\u00eddica, que una de las p\u00e1ginas m\u00e1s oscuras del conflicto en Antioquia se escribi\u00f3 con el benepl\u00e1cito de quienes se cre\u00edan intocables. Se acab\u00f3 el chisme; empez\u00f3 la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante d\u00e9cadas, hablar de los v\u00ednculos de la familia Uribe V\u00e9lez con las estructuras paramilitares en Antioquia fue catalogado por sus defensores como una infamia, una \u00abpersecuci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb o un simple chisme de pasillo. Hoy, esa narrativa de victimizaci\u00f3n se ha derrumbado. 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